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MEDELLÍN | NOTICIAS | Cinco pequeños cuentos de grandes escritores

Cinco pequeños cuentos de grandes escritores

Disfruta de una selección literaria que Medellín en 100 palabras hace para ti. En esta ocasión te presentamos textos muy breves de 5 escritores reconocidos, a manera de top 5. 

Medellín en 100 palabras está dirigido a todos los ciudadanos de Medellín y el Valle de Aburrá, bajo la premisa de que todos tenemos algo para contar. Por eso no es un concurso literario especialmente diseñado para escritores de oficio. Sin embargo, todos tenemos mucho que aprender de quienes trabajan con las palabras en su día a día. 

A continuación, te presentamos un top 5 de cuentos muy breves de escritores reconocidos, para que te inspires en sus historias. Como toda lista, es subjetiva y, por supuesto, se quedaron cientos de relatos por fuera: 

5. Nuestro quinto lugar es para El sueño del Rey, de Lewis Carroll, quien además de Alicia en el país de las maravillas, nos dejó algunos relatos cortos como este: 

El Sueño de un Rey  

—Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes? 

— Nadie lo sabe. 

— Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti? 

— No lo sé. 

— Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si se despertara ese Rey te apagarías como una vela. 

Lewis Carroll 

4. En la cuarta posición proponemos Fantasma, de Patricia Esteban Erlés, escritora española que ha sido reconocida con varios premios importantes de narrativa breve: 

Cuento de horror / La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones. / Juan José Arreola 

3. Para la tercera casilla, traemos a uno de los mayores exponentes del cuento de todos los tiempos: Julio Cortázar y su relato Amor 77: 

Amor 77

Y después de hacer todo lo que hacen se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son. 

Julio Cortázar 

2. En la segunda posición ubicamos un cuento en cuyo título recae gran parte de su sentido. Hablamos de Cuento de horror, del escritor mexicano Juan José Arreola:

Fantasma / El hombre que amé se ha convertido en fantasma. Me gusta ponerle mucho suavizante, plancharlo al vapor y usarlo como sábana bajera las noches que tengo una cita prometedora. / Patricia Esteban Erlés 

1. Y con ustedes... nuestro ganador absoluto de esta selección. Un cuento que no olvida la narrativa, porque muestra una escena con personajes, pero además abre un profundo sentido ante nuestros ojos. También es un cuento que no deja su título al azar. Se trata de Golpe, de la escritora chilena Pía Barros: 

Golpe 

Mamá, dijo el niño, ¿qué es un golpe? Algo que duele muchísimo y deja amoratado el lugar donde te dio. El niño fue hasta la puerta de casa. Todo el país que le cupo en la mirada tenía un tinte violáceo. 

Pía Barros 

¿Qué te pareció este top 5? Cuéntanos si estás de acuerdo con el ranking propuesto o cómo lo definirías tú. Recuerda compartirnos tus historias aquí.

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MEDELLÍN | NOTICIAS | Las 100 palabras que le dieron $8 millones a Sebastián

Las 100 palabras que le dieron $8 millones a Sebastián

Él es Sebastián Laverde, ganador del primer puesto en Medellín en 100 palabras 2020, categoría juvenil. 

En la mente de Sebastián Laverde era tan remota la posibilidad de ser el ganador del concurso Medellín en 100 palabras, que ni siquiera su familia sabía de su participación. Por eso la noche del 18 de noviembre de 2020 su casa, en el barrio Boyacá Las Brisas, explotó de júbilo. 

Así lo recuerda Sebastián: “Realmente no creía que fuera a estar entre los finalistas. Estaba viendo la transmisión, porque me causaba curiosidad cómo eran los cuentos de los ganadores. Recuerdo bien la escena, estaba sentado en la sala, cuando lo primero que vi del primer puesto fue el dibujo. Me recuerda a mí cuento, pensé. Luego leí el título: ‘Aporte a la casa’. Ahí mismo empecé a gritar duro: Noo, nooo, varias veces. Mi mamá se asustó y me preguntó qué me pasaba. Ganeeee, le respondí, y la abracé”. 

Sebastián, con 16 años cuando envió su historia al concurso, fue primer puesto en la categoría juvenil y recibió 8 millones de pesos como premio, además de la publicación de su historia en el libro de la Colección Palabras Rodantes, publicación que se reparte masivamente en la ciudad y en la que también se leen los mejores 100 cuentos del concurso, según el criterio del jurado. 

“Nunca se me pasó por la cabeza que por escribir algo podía recibir ese dinero. Participé porque me pareció bueno escribir algo, pero creía imposible que, entre miles de participantes y miles de cuentos, pudiera ser yo el ganador. Fue sorprendente para mí y todos mis conocidos”, dice Sebastián. 

Un guiño a Andrés Caicedo 

El cuento que le dio la victoria se llama Aporte a la casa (lo puedes leer abajo).  “Cuando estaba buscando ideas para escribir el cuento me acordé de El atravesado, de Andrés Caicedo, que tiene relación con temas como las pandillas juveniles”, recuerda Sebastián, que además cuenta que le gusta mucho la lectura, no solo de literatura, sino también de astronomía. 

Sobre la escritura dice que no escribe tanto. Si lo hace es para contar alguna historia que le llama la atención o para poner en el papel sensaciones personales, positivas o negativas. Gran parte de su tiempo libre también se lo dedica a la música, otra de sus pasiones. De hecho, a la música destinó buena parte del dinero que se ganó: 

Lo primero que hice con el premio fue comprarme un portátil, porque lo necesitaba para el estudio. Lo otro fue un teclado electrónico, ya que me llama demasiado la atención la música. 

La música y el premio compensaron un año que no fue fácil para Sebastián, a quien le hubiera gustado poder disfrutar más de su último año en el colegio José Asunción Silva, de donde se graduó de manera virtual. Actualmente está haciendo una tecnología en sistemas. 

También lo llena de satisfacción saber que su historia ha sido leída por tantas personas: “Les agradezco mucho. Son una inspiración para escribir más y poder lograr algo similar en el futuro”. 

Son gracias recíprocas, pues los miles de lectores que en todo el mundo han leído el cuento de Sebastián han disfrutado de una historia que dice mucho más de lo que se lee, tal como lo deben hacer las buenas historias. 

Aporte a la casa

En mis catorce años viviendo con mis abuelos, jamás había escuchado una conversación tan seria como la de esta mañana. Mi papito está alegando que ya debo ser el hombre de la casa, tengo que traer plata para mantenernos y seguir viviendo en nuestros cuatro muros y techo de zinc en la loma. No sé qué debería hacer; los de once me contaron que, como soy niño, pueden confiar en mí, que me tienen un buen trabajo pa' aprovechar eso y que se gana bueno. Mañana tengo que ir a la cancha para que me digan cómo es la vuelta. 

Autor: Sebastián Laverde 

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MEDELLÍN | NOTICIAS | ¿Cómo se empieza a escribir un cuento corto?

¿Cómo se empieza a escribir un cuento corto?

Para muchos lo más difícil de escribir un cuento corto es saber por dónde iniciar. Aquí te recordamos algunos consejos de escritores famosos para tener algunas pistas.

¿Sobre qué escribo?, ¿cómo inicio la historia?, son preguntas a las que se enfrentan muchas de las personas que quieren escribir algo por primera vez. Si bien no hay una fórmula que pueda usarse en todos los casos para resolverlo, podemos rastrear algunas ideas en las frases de escritores famosos. 

Las imágenes como punto de partida

En una entrevista para un medio argentino (El Periodista, 1985), Gabriel García Márquez declaró que todos sus libros nacían a partir de una imagen: “Nunca podría escribir un libro a partir de una idea; parto siempre de una imagen, de un sentimiento, y todo el libro desarrolla esa tesis. A partir de una idea se podrán escribir ensayos y tratados, no otras cosas”. 

En diferentes artículos y libros sobre su producción literaria, es posible rastrear este principio básico en el método de creación de este gran escritor colombiano. Por medio de las palabras García Márquez le daba vida a una sola imagen que lo perseguía y que luego se convertiría en un cuento o una novela. Cien años de soledad, por ejemplo, partió de la imagen de su abuelo llevándolo a él al circo, en Aracataca. 

¿Tienes alguna imagen que te haya marcado? ¿Hay alguna escena que recuerdas claramente después de muchos años y es importante para ti? Una buena manera de iniciar un cuento podría ser intentar describirla y luego mirar cómo se convierte en una historia corta (Consulta aquí las claves para crear una historia y hacer un cuento corto).

Temas que nos persiguen

Ante la pregunta sobre qué temas elegir para iniciar una historia, casi todos los escritores coinciden en que estos nacen de la experiencia propia. Mario Vargas Llosa, por ejemplo, en su libro Cartas a un joven novelista, señala: “la vida —palabra grande, ya lo sé— le inflige los temas (al escritor) a través de ciertas experiencias que dejan una marca en su conciencia o subconciencia, y que luego lo acosan para que se libere de ellas tornándolas historias”.

Por su parte, la escritora argentina Liliana Heker, en La trastienda de la escritura, considera: “Los temas nos atraviesan, nos aplastan, nos chocan por la calle; los espantamos como moscas; los engullimos sin darnos cuenta; acechan desde el pasado, desde una pesadilla, desde algo particular que nos han contado; asoman en una ocurrencia súbita, en algo que nos pasó ayer, en lo que tememos que nos ocurra mañana, en una frase casual que escuchamos en el colectivo, en mitologías, en libros de historia o de botánica o de economía doméstica”.  

Como puedes ver, hay temas que van tomando forma en tu interior y luego aparecen en lugares insospechados. Se trata de aguzar los sentidos para poderlos detectar. ¿Has sentido alguna vez que algo quiere salir de tu alma para convertirse en historia? Por supuesto, no en todos los casos se trata de contar una experiencia o un recuerdo tal y como sucedió: puedes usar la realidad como insumo, pero modificarla a tu antojo. 

Todos tenemos algo qué decir, aun si la musa no llega

Otro aspecto crucial en el que coinciden quienes se dedican a la escritura es el riesgo de esperar a que llegue la inspiración. Si te quedas esperando ese momento mágico en el que una musa te dicte, una a una, las palabras de tu cuento, es probable que tu historia no vea la luz. 

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”, sostenía Oscar Wilde.  Así que solo hazlo. Todos tenemos algo que decir, bien sea para darle vida con palabras a una imagen inicial o para estar atento a los temas que surjan en la cotidianidad. Recuerda que, en el caso de Medellín en 100 palabras, puedes participar hasta con 3 historias. Prueba diferentes maneras de iniciar tus cuentos y participa. Envía tus textos aquí.

Para conocer tips específicos que te ayuden a detonar tu historia, visita nuestras redes sociales: @medellinen100palabras en Facebook e Instagram.

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MEDELLÍN | NOTICIAS | ¿Qué es escribir una historia sobre Medellín o el Valle de Aburrá?

¿Qué es escribir una historia sobre Medellín o el Valle de Aburrá?

El concurso Medellín en 100 palabras te invita a escribir un cuento corto sobre esta región. Aquí te explicamos cómo saber si la ciudad o los municipios del área metropolitana están presentes en tu cuento. 

Medellín en 100 palabras, como su nombre lo sugiere, es un concurso de cuento corto que invita a los participantes a contar historias sobre Medellín y el Valle de Aburrá. Pero ¿qué significa escribir sobre un lugar? Una primera pregunta que puede surgir es si hay que mencionar la ciudad o alguno de sus referentes en los textos. A continuación, compartimos contigo varios puntos que te ayudarán a resolver esta y otras preguntas. 

Un cuento puede hablar de un lugar sin nombrarlo 

Uno de los grandes poderes de la literatura es que “dice sin decir”. En otras palabras, puede llevar al lector mucho más allá de lo que está en el texto. Por eso no es necesario nombrar un lugar o alguno de sus referentes para hablar sobre él. Hay muchos caminos narrativos para hacer alusión a un territorio: desde describir un lugar sin nombrarlo, hasta dar cuenta de la vida interior de alguno de sus habitantes. 

Esto no quiere decir que nombrar la ciudad, sus barrios o lugares insignias esté mal, es solo que prescindir de ello no es un error ni invalida tu historia. Una buena pregunta que puedes hacerte para saber si tu cuento habla sobre la ciudad es si se trata de una historia que puede suceder en ella. Si la respuesta es afirmativa, no lo dudes: ¡tu historia califica! 

¿Es mejor si haces una apología de la ciudad? 

Otra de las confusiones que pueden generase alrededor de la invitación de Medellín en 100 palabras es que deben hacerse textos que ensalcen la región para así ganar. Esto no es cierto. Recuerda que se trata de un concurso literario y la literatura va mucho más allá de hablar bien o mal de algo o de alguien. El gran foco de la literatura es la condición humana, con sus luces y sus sombras. 

En Algunas consideraciones sobre el cuento, Julio Cortázar nos invita a relacionar este género narrativo con “una imagen significativa, capaz de actuar en el lector como una especie de apertura, hacia algo que va mucho más allá de la anécdota; un resumen implacable de una cierta condición humana; un símbolo quemante de un orden social o histórico”. 

Así pues, la historia no debe estar al servicio de entregar una imagen positiva o negativa de la región, sino de crear una imagen a través de la cual el lector sea llevado a hacia un aspecto de la realidad que valga la pena visitar: que conmueva, que cuestione, que emocione o que, en últimas, llegue al alma

Una oportunidad para los sentidos

Crear una historia es también crear el medio de transporte más eficiente que ha inventado la humanidad. En unas pocas palabras, un cuento puede transportar al lector hacia una infinidad de lugares. Para hacerlo el escritor puede valerse de todos los sentidos: transmitir lo que se ve, se escucha, se huele o se toca. Incluso, pueden transmitirse pensamientos o sensaciones interiores. 

Es así como Medellín en 100 palabras es una oportunidad para que te preguntes, no solo por cómo luce la ciudad, sino a qué sabe, cómo huele, cómo se siente al tacto o a qué suena. En las respuestas a estas preguntas pueden surgir muy buenas maneras de mostrar la ciudad sin nombrarla, necesariamente. 

¿Ya te habías preguntado a qué sabe Medellín o cómo suena? ¿Qué te parece si intentas responder narrativamente estas preguntas? A lo mejor te encuentras con una primera historia para subir al concurso. Recuerda que puedes subir hasta tres historias y editarlas en nuestra plataforma cuantas veces quieras... ¡Tienes hasta la media noche del 6 de julio de 2021!, día de cierre del concurso. 

Si necesitas apoyo o inspiración para animarte a escribir, desde el equipo de Medellín en 100 palabras, hemos dispuesto varios talleres de escritura creativa en los que te daremos a conocer algunas herramientas para construir cuentos breves. En estos espacios, leeremos algunos microrrelatos y te propondremos ejercicios para despertar la imaginación. Consulta las fechas y los horarios e inscríbete aquí.

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MEDELLÍN | NOTICIAS | Nueva fecha de cierre

Nueva fecha de cierre

Ampliamos el plazo hasta el 9 de agosto.

  • Medellín en 100 palabras amplía la fecha de cierre de su convocatoria, que estará abierta hasta el 9 de agosto de 2021.
  • El concurso está abierto para todos los habitantes de los 10 municipios del Valle de Aburrá, quienes podrán participar hasta con 3 relatos.
  • Toda la información sobre la convocatoria y las bases del concurso puede ser consultada en www.medellinen100palabras.com

Las historias que llevamos dentro merecen una nueva oportunidad. Creemos que no es buen momento para el punto final y por eso decidimos ampliar la fecha del cierre de la convocatoria del concurso Medellín en 100 palabras y nos iremos hasta el lunes 9 de agosto de 2021.

Cuando nació el concurso Medellín en 100 palabras en el 2018, teníamos muy claro que el componente formativo era el más importante, así emprendimos miles de talleres que en 4 ediciones han acercado a todo tipo de público y han sembrado en ellos la semilla de la creación literaria. Enseñando, principalmente, que todos tenemos historias y que los narradores lejos de percibirse como seres mitológicos podían estar en cualquier parte: en las palabras de los abuelos, en nuestra idea de futuro o en las esquinas de los barrios y veredas de los 10 municipios que conforman el Valle de Aburrá.

No han sido pocas las reacciones de maestros y otros públicos que nos afirmaron que estos tres meses de convocatoria se fueron volando. Muchos de los públicos a los que llegamos con nuestros talleres pararon y hoy recién tienen tiempo para reflexionar sobre todo lo que ha sucedido. Y claro, si ya reconocíamos el 2020 como un año complejo e inédito en la historia reciente que parecía avanzar con lentitud, el 2021 llegó en medio de una misteriosa velocidad para dar cuenta de un descontento social que hoy sigue avivándose en las calles.Creemos que el concurso nos entrega el poder de las palabras para seguir creyendo, nos ayuda a interpretar lo que sentimos y puede dar cuenta de la época que vivimos como sociedad.

A los que ya enviaron sus relatos queremos agradecerles por creer en nosotros y recordarles que tendrán tiempo para hacer ajustes, reescribir y editar sus cuentos hasta la nueva fecha de cierre.A los que solo participan con un relato animarlos a enviar los 3 a los que tienen derecho. Y a quienes aún no envían ningún relato, les invitamos a participar, a sumarse a nuestros talleres de cuentos cortos y clases maestras, a encontrar en este nuevo plazo una oportunidad para regalarle nuevas palabras e historias al Valle de Aburrá y al mundo.

Categorías y premiación

Este año, un jurado especializado otorgará premios a las siguientes categorías: infantil, entre los 6 y 13 años; juvenil, entre los 14 y 17 años; y adultos, mayores de 18 años.

Categoría infantil
  • Primer puesto: un bono de viajes Comfama por hasta $3’500.000 + $1’000.000 en libros.
  • Segundo puesto: un bono de viajes Comfama por hasta $1’000.000 + $1’000.000 en libros.
  • Tercer puesto: un bono de viajes Comfama por hasta $500.000 + $500.000 en libros.

*Aplican condiciones y restricciones que pueden consultar en las bases del concurso en www.medellinen100palabras.com

Categorías juvenil y adultos
  • Primer puesto: $8’000.000
  • Segundo puesto: $2’000.000
  • Tercer puesto: $1’000.000

La participación se realizará a través de la página web www.medellinen100palabras.com . Este aplicativo permite la creación de un perfil a través de unos datos básicos y la carga de los tres relatos a los que tiene derecho cada participante, los cuales podrán editarse hasta el último día de la convocatoria.

La totalidad de los relatos serán entregados a un comité de pre-lectores que leerán, clasificarán por temas y elegirán a los mil relatos que se serán leídos por los tres jurados del concurso. Serán los jurados especializados, quienes seleccionarán a los 100 relatos finalistas y a los ganadores de cada categoría.

Medellín en 100 palabras es un concurso de cuento corto organizado por el Metro de Medellín y Comfama, con el apoyo de la Fundación Plagio de Chile.

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MEDELLÍN | NOTICIAS | ¿Qué pasará en 100 años con las historias de Medellín en 100 Palabras?

¿Qué pasará en 100 años con las historias de Medellín en 100 Palabras?

Dentro de 100 años, cuando los medios del futuro den cuenta del centenario de esta pandemia, en una sala de redacción local, que para entonces será cualquier cosa, menos una sala, y probablemente se llamará de otro modo, una periodista inquieta le propondrá a su editor, a través de la pantalla, un enfoque particular para la redacción de la efeméride:

−Me encontré una joya −le dirá−. Imagínese que justo en 2020 los habitantes de esta ciudad y los municipios cercanos escribieron sobre lo que sentían.

−Y qué con eso −responderá el editor−. Mucha gente escribe sobre lo que siente.

−Sí, pero no todo el mundo lo vuelve literatura.

−No le entiendo, explíquese mejor.

−Resulta que hubo un concurso de cuentos cortos que invitaba a la gente a contar historias en 100 palabras.

−100 palabras es muy poco, búsquese otra cosa.

−100 palabras puede ser poca cosa, pero un millón 900 mil palabras, no. Resulta que al concurso de ese año mandaron casi 19 mil cuentos. A partir de esas historias surgieron numerosos estudios. Fue como una gran foto de las sensaciones y la imaginación de ese año. Y aquí tengo los cuentos, los estudios posteriores y todo el material. Es como una máquina del tiempo que les quisiera presentar a los lectores mañana, editor.

−Mmmm, bueno, bueno, haga lo que quiera −aprobará el editor, cuidándose de ocultar la emoción y la nostalgia que le producirá la apasionada explicación de la periodista.

Al día siguiente, los suscriptores de ese medio local, efectivamente, viajarán en el tiempo. Gozarán, llorarán y se harán preguntas alrededor de unas historias que les dirán muchas cosas sobre una época que explicará algo sobre su presente, sobre la ciudad en la que ahora viven. Reflexionarán sobre el camino que los condujo hasta allí, un siglo atrás.

Íntimamente, darán las gracias a esos contadores de historias que les permitieron vivir, por un momento, en ese año pandémico.

Sentirán una nostalgia nueva al extrañar imágenes desconocidas para ellos: un vendedor de “mazamorra” investido de juglar, temido por sus melódicas interrupciones a las reuniones de trabajo y amado por el manjar que ofrecía de casa en casa; unos “mariachis” que ejecutaban algo llamado “serenata”, sin un destinatario concreto, pero con la habilidad de hacer sentir a muchos que esa “rareza” era para ellos; o unos osados vendedores de algo que llamaban con mucha naturalidad “juegos de mesa”, porque en “esa época” el parchís, que se llamaba “parqués”, se jugaba en las mesas, con unas píldoras que denominaban “dados” y se lanzaban a un tablero colorido que contenía el cielo.

Se conmoverán al observar y entender la aparición de trapos rojos en las historias, en la ciudad de “aquellos años”. Experimentarán una solidaridad histórica al entender que a estos narradores les tocó aprender a extrañar cosas que, “quién lo creyera”, hacían parte de la vida, como estudiar en un mismo espacio −“salones de clases” les decían− con todos los matriculados de un curso; trabajar en el mismo lugar con los compañeros de labor y compartir “mecato” y vida con ellos; o comprar legumbres y verduras frescas off line, con la posibilidad de regatear el precio y obtener algo a lo que le decían “ñapa”. Comprenderán mejor el esquivo concepto de lo que alguna vez se llamó “presencialidad”.

Extenderán lazos de empatía con sus antepasados, con el momento en que su juicio se puso a prueba al despertar en un mundo nuevo e incierto, que detonó angustias, miedos y síndromes que exigieron entender a unos que debían levantar a otros con los arrestos que aún tenían, y que en algún momento también serían levantados, porque en aquella época se acabaron los invencibles, los invulnerables. Entenderán que, en aquel año lejano, que por suerte quedó narrado a casi 19 mil voces, el mundo barajó a su manera nuevas reglas y que estos contadores de historias plasmaron en sus relatos las claves para comprenderlas.

En últimas, los suscriptores darán las gracias por la literatura y por la vida. Expresarán su agradecimiento al medio local y la periodista sonreirá engreída frente al editor. Este, con poco más que una mirada tímida, le dirá, sin decirle, que se anote un punto, que tenía razón.

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MEDELLÍN | NOTICIAS | ¿Qué pasará en 100 años con las historias de Medellín en 100 Palabras?

¿Qué pasará en 100 años con las historias de Medellín en 100 Palabras?

Dentro de 100 años, cuando los medios del futuro den cuenta del centenario de esta pandemia, en una sala de redacción local, que para entonces será cualquier cosa, menos una sala, y probablemente se llamará de otro modo, una periodista inquieta le propondrá a su editor, a través de la pantalla, un enfoque particular para la redacción de la efeméride:

−Me encontré una joya −le dirá−. Imagínese que justo en 2020 los habitantes de esta ciudad y los municipios cercanos escribieron sobre lo que sentían.

−Y qué con eso −responderá el editor−. Mucha gente escribe sobre lo que siente.

−Sí, pero no todo el mundo lo vuelve literatura.

−No le entiendo, explíquese mejor.

−Resulta que hubo un concurso de cuentos cortos que invitaba a la gente a contar historias en 100 palabras.

−100 palabras es muy poco, búsquese otra cosa.

−100 palabras puede ser poca cosa, pero un millón 900 mil palabras, no. Resulta que al concurso de ese año mandaron casi 19 mil cuentos. A partir de esas historias surgieron numerosos estudios. Fue como una gran foto de las sensaciones y la imaginación de ese año. Y aquí tengo los cuentos, los estudios posteriores y todo el material. Es como una máquina del tiempo que les quisiera presentar a los lectores mañana, editor.

−Mmmm, bueno, bueno, haga lo que quiera −aprobará el editor, cuidándose de ocultar la emoción y la nostalgia que le producirá la apasionada explicación de la periodista.

Al día siguiente, los suscriptores de ese medio local, efectivamente, viajarán en el tiempo. Gozarán, llorarán y se harán preguntas alrededor de unas historias que les dirán muchas cosas sobre una época que explicará algo sobre su presente, sobre la ciudad en la que ahora viven. Reflexionarán sobre el camino que los condujo hasta allí, un siglo atrás.

Íntimamente, darán las gracias a esos contadores de historias que les permitieron vivir, por un momento, en ese año pandémico.

Sentirán una nostalgia nueva al extrañar imágenes desconocidas para ellos: un vendedor de “mazamorra” investido de juglar, temido por sus melódicas interrupciones a las reuniones de trabajo y amado por el manjar que ofrecía de casa en casa; unos “mariachis” que ejecutaban algo llamado “serenata”, sin un destinatario concreto, pero con la habilidad de hacer sentir a muchos que esa “rareza” era para ellos; o unos osados vendedores de algo que llamaban con mucha naturalidad “juegos de mesa”, porque en “esa época” el parchís, que se llamaba “parqués”, se jugaba en las mesas, con unas píldoras que denominaban “dados” y se lanzaban a un tablero colorido que contenía el cielo.

Se conmoverán al observar y entender la aparición de trapos rojos en las historias, en la ciudad de “aquellos años”. Experimentarán una solidaridad histórica al entender que a estos narradores les tocó aprender a extrañar cosas que, “quién lo creyera”, hacían parte de la vida, como estudiar en un mismo espacio −“salones de clases” les decían− con todos los matriculados de un curso; trabajar en el mismo lugar con los compañeros de labor y compartir “mecato” y vida con ellos; o comprar legumbres y verduras frescas off line, con la posibilidad de regatear el precio y obtener algo a lo que le decían “ñapa”. Comprenderán mejor el esquivo concepto de lo que alguna vez se llamó “presencialidad”.

Extenderán lazos de empatía con sus antepasados, con el momento en que su juicio se puso a prueba al despertar en un mundo nuevo e incierto, que detonó angustias, miedos y síndromes que exigieron entender a unos que debían levantar a otros con los arrestos que aún tenían, y que en algún momento también serían levantados, porque en aquella época se acabaron los invencibles, los invulnerables. Entenderán que, en aquel año lejano, que por suerte quedó narrado a casi 19 mil voces, el mundo barajó a su manera nuevas reglas y que estos contadores de historias plasmaron en sus relatos las claves para comprenderlas.

En últimas, los suscriptores darán las gracias por la literatura y por la vida. Expresarán su agradecimiento al medio local y la periodista sonreirá engreída frente al editor. Este, con poco más que una mirada tímida, le dirá, sin decirle, que se anote un punto, que tenía razón.

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MEDELLÍN | NOTICIAS | ¿Cómo escribir un cuento corto? 5 claves para hacerlo

¿Cómo escribir un cuento corto? 5 claves para hacerlo

A la hora de escribir un cuento corto, una pregunta usual es si debe llevar inicio, nudo y desenlace. Resuelve esta y otras dudas sobre la creación de pequeños relatos con estas 5 claves. 

La extensión de los cuentos cortos es un gran reto para quien se enfrenta a su escritura. Aunque se trata de contar una historia en pocas palabras, esos límites generan grandes interrogantes: ¿cómo hago para incluir inicio, nudo y desenlace?, ¿sobre qué escribo?, ¿el final debe ser sorpresivo?, son algunas de las preguntas que surgen al iniciar el proceso creativo. 

Si bien se trata de una creación artística, y como tal tiene un gran componente intuitivo y misterioso, hoy te invitamos a tener en cuenta las siguientes claves: 

La extensión del cuento corto o microrrelato

Actualmente se habla de microrrelato para designar al cuento corto. Más allá del nombre, los estudiosos coinciden en que hablamos de microrrelato o cuento corto cuando el texto tiene 300 palabras o menos. Así pues, una definición muy técnica de microrrelato diría que se trata de un texto narrativo de 300 palabras o menos. 

En cuanto a la definición literaria, el escritor venezolano, Wilfredo Machado, en Poética del humo, asegura que: "los cuentos breves deben tener el peso exacto de un colibrí, la velocidad de un halcón y el canto ofuscado de un cuervo". (A propósito: ¿No te parece que la palabra Colibrí puede ser el inicio de una gran historia?) En otras palabras, su extensión no lo exime de la tensión y el impacto de todo buen cuento. 

¿Inicio, nudo y desenlace? 

Es conveniente no perder de vista que, por corto que sea, el microrrelato no deja de ser un cuento y debe contar una historia. No obstante, es probable que la extensión no permita desarrollar una estructura convencional de historia, con inicio, nudo y desenlace. El cuento corto se la juega por una imagen, una escena o un pedazo de la historia que le permita al lector completar lo demás. 

Por lo general, las historias convencionales toman forma a partir de un personaje (o varios) que desea algo y las fuerzas que se oponen a ese objetivo. Búsqueda y obstáculo configuran un conflicto y el personaje debe resolverlo. Al entrar y salir de ese conflicto, el personaje se transforma. El microrrelato no exige que todos estos elementos sean visibles, pero conviene tenerlos en cuenta para definir qué parte de la historia queda visible y cuál queda oculta.  

Qué tal si nos preguntamos hoy , cómo llegar al alma del lector con un chispazo de la historia que se tiene entre manos; cómo lograr que el lector complete la historia y halle el sentido. Una clave que puede funcionar es preguntarse si, en la historia que voy a dejar visible, por lo menos se alcanza a percibir o sugerir la transformación del personaje.

Descubre las historias de Medellín en 100 palabras y revísalas a partir de esta clave. 

Una primera versión casi nunca es el "diamante" 

Ana María Shua, escritora argentina, reconocida por sus microrrelatos y por ser una estudiosa de este género, explica en Cómo escribir un microrrelato que: "se trata de tallar la primera versión, esa primera idea original que es como una piedra en bruto, hasta obtener un diamante facetado. Como el material del que se parte es pequeño y frágil, hay riesgo de que se rompa en el proceso y se haga necesario volver a empezar". 

No por corto, el microrrelato exige poco trabajo. Se trata de llegar a una versión final a través de una labor artesanal que involucra las palabras: quitar, poner, depurar, buscar la palabra precisa, el ritmo adecuado... Para ello, te recomendamos subir esa primera versión a la página de Medellín en 100 palabras e irla trabajando en línea. Aprovecha el contador de palabras de la plataforma e inicia el pulimiento de tu piedra, hasta que obtengas el diamante que buscas. 

¿Sobre qué escribir un cuento corto? 

En La trastienda de la escritura, la escritora Liliana Heker afirma: "no hay temas buenos y temas malos. Hay temas que, por razones laberínticas, le sientan a un escritor determinado". Este concepto aplica para la literatura en general y, por supuesto, para los microrrelatos. Más que preguntarse qué tema pude funcionar para los lectores, el escritor debe preguntarse qué tema funciona para su alma (¿Cuál es ese tema que te conmueve y te asalta con frecuencia?). 

A medida que escribimos sobre asuntos que de verdad son importantes para nosotros mismos, hay muchas más posibilidades de lograr una buena historia. La literatura tiene mucho que ver con la mirada particular del mundo que tiene cada escritor; con hallar una voz original que presente una versión única de la realidad. 

El final de los cuentos cortos 

Es común pensar que los cuentos cortos deben terminar con una sorpresa. La verdad es que esa es apenas una posibilidad (y no siempre la mejor). Enfocar todos los esfuerzos en encontrar un final sorpresivo puede limitar la historia o hacerla caer en temas muy tratados, tipo "el personaje que estaba muerto y no lo sabíamos" o "el que estaba soñando, se despierta y sale de la historia que nos estaba narrando". 

Por supuesto, la literatura aborda los mismos temas una y otra vez, pero hay que tener cuidado con argumentos muy usados: hacerlos originales es mucho más exigente. De otro lado, no hay una fórmula para la parte final de los cuentos cortos. Se trata de encontrar el mejor remate para esa imagen o chispazo narrativo que decidimos seleccionar. Es el escritor el que decide en qué parte de la historia deja entrar al lector y en qué parte la oculta de nuevo, para que el lector la complete. 

¿Qué te parecieron estas claves? ¿Te animarías a escribir tu propia historia en 100 palabras? Recuerda que el concurso de cuento corto Medellín en 100 palabras está abierto hasta el martes 6 de julio de 2021. Inscríbete y descubre todas las condiciones de la convocatoria aquí. ¡Queremos leerte! 

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